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5 medidas que te salvan ante una crisis tras solicitar un concurso de acreedores

por | Jun 29, 2023

Ante una situación de insolvencia producida por impagos, robo, caida de ventas o cierre de la financiación, una PYME cuenta con la posibilidad de solicitar un concurso de acreedores para parar el golpe y hacer frente a una situación difícil pero no insalvable.

Con la apertura de Concurso Voluntario de Acreedores ganamos tiempo y protección para recuperarnos y permitir recuperarnos sin tener que cerrar el negocio.

Estas son los 5 medidas  que obtienes al solicitar un Concurso de Acreedores 

Suspensión de pagos:

Al presentar un Concurso Voluntario de Acreedores , se produce la apertura de la fase común del concurso, lo que conlleva automáticamente la suspensión de pagos. Esta suspensión impide que tus acreedores inicien o continúen con acciones legales individuales de ejecución o apremio, como embargos, subastas o desahucios por deudas anteriores a la declaración del concurso.

El objetivo es asegurar un tratamiento equitativo de los acreedores y evitar el deterioro adicional de la situación financiera del deudor durante el proceso concursal.

 

Plan de viabilidad:

Durante el Concurso Voluntario de Acreedores, deberás presentar un plan de viabilidad que contemple medidas para la reestructuración de tus deudas y la recuperación de la solvencia. Este plan debe ser realista y fundamentado, demostrando la capacidad de generar ingresos futuros y cumplir con las obligaciones asumidas.

Además, se deben analizar los aspectos financieros, económicos y operativos de tu negocio, identificando los problemas y proponiendo soluciones adecuadas. El objetivo es lograr la continuidad de la actividad empresarial o, en su defecto, maximizar el valor de los activos en caso de liquidación.

Medidas de refinanciación:

Durante el proceso, puedes proponer medidas de refinanciación para reestructurar tus deudas y mejorar tu situación financiera. Estas medidas pueden incluir la renegociación de préstamos, créditos o contratos comerciales, con el objetivo de ajustar los plazos de pago, reducir los intereses o incluso capitalizar parte de la deuda en acciones o participaciones sociales.

Estas acciones se realizan con la finalidad de mejorar la liquidez de la empresa y aumentar la capacidad de cumplir con las obligaciones asumidas.

 

 

Administrador concursal:

Se designa un administrador concursal que tiene la función de asumir la gestión y representación de los intereses del deudor y de los acreedores. Este administrador, que es un profesional cualificado y neutral, se encarga de supervisar el cumplimiento de la ley, proteger los derechos de todas las partes involucradas y garantizar la transparencia en el proceso.

El administrador concursal tiene la responsabilidad de elaborar un informe sobre la situación económica y financiera del deudor, así como de proponer soluciones y medidas para la viabilidad o liquidación de la empresa.

Liquidación ordenada:

En caso de que no sea posible alcanzar un acuerdo de reestructuración y viabilidad, el Concurso Voluntario de Acreedores puede llevar a una liquidación ordenada de los activos de la empresa. Esta fase se inicia si no se aprueba un convenio con los acreedores o si el plan de viabilidad propuesto no es viable. Durante la liquidación, los activos del deudor son valorados y vendidos para satisfacer las deudas pendientes en un orden de prelación establecido por la Ley Concursal. El objetivo es maximizar el valor de los activos y garantizar una distribución equitativa entre los acreedores.

El proceso de liquidación es supervisado por el administrador concursal, quien se encarga de realizar una evaluación exhaustiva de los activos, organizar subastas públicas o ventas directas, y distribuir los fondos obtenidos a los acreedores en función de su categoría de preferencia. Primero se pagan los créditos con privilegio especial, como los salarios y las deudas con la Seguridad Social. Luego se abonan los créditos con privilegio general, como los impuestos y las deudas hipotecarias. Por último, se atienden los créditos ordinarios, que son los restantes.

Es importante tener en cuenta que la liquidación ordenada puede ser un último recurso y no siempre es la opción preferible, ya que implica la disolución de la empresa y la finalización de su actividad. Sin embargo, en algunos casos puede ser la vía más adecuada para cerrar la empresa de manera ordenada y liquidar los activos de manera justa, evitando así deudas futuras o posibles responsabilidades para el deudor.

Es fundamental contar con el asesoramiento de profesionales especializados en derecho concursal y contabilidad para llevar a cabo correctamente la liquidación ordenada y cumplir con todas las obligaciones legales establecidas en el marco del Concurso Voluntario de Acreedores.

 

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Juan Diz - Abogado Concursal

Juan Diz - Abogado Concursal

Abogado especializado en Concurso de Acreedores, Derecho Concursal y Mercantil, con más de 25 años de experiencia.

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